Hoy os presento a Sara Vázquez

“Amor a primera vista”

Así define Sara su pasión por la bici…

Conozco a Sara desde antes de ¨Su Amor¨ por las dos ruedas. Antes de conocerla ya bromeaba con Borja, su pareja, sobre si acabaría montando o no.

  • ¿Desde cuándo montas en bici?

A los pocos meses de conocer a mi pareja, en septiembre del 2015. Mi novio Borja siempre fue muy forofo de la bicicleta. Yo desde el minuto uno le dije que estaba loco por salir a la carretera entre tanto coche, pues no veía más que peligros. Hasta que unos meses más tarde, yo quise probar a subirme en una, y es a día de hoy que no me he vuelto a bajar de ella. Para mí fue toda una revelación. Me cambió mi estilo de vida y me ayudó a ver el mundo de otra manera, sin estar rodeada de tantos libros, conociendo a gente con historias increíbles y lugares recónditos, pero a la vez extraordinarios, en mi querida tierra, Asturias.

Foto: En Soto de Agues (Asturias)

 

  • ¿Qué fue lo que hizo subirte a una bicicleta?

Realmente, para mí hay dos momentos clave que hicieron que yo cogiese este afán que ahora no me quito de encima.

El primero fue cuando Borja me animó a ir con un par de bicis de BTT a una pista de montaña muy sencilla. Era la primera vez que montaba en bici de montaña, pues de pequeña aprendí con una BH antigua de paseo. Recuerdo que los pedales eran semi-automáticos. Yo quería ir en playeros de correr, pues me daba miedo enganchar las calas en movimiento. Borja me dijo que era muy fácil, que no me preocupase. Al final le hice caso. Monté, enganché, di dos pedaladas, frené y caí. Por ese orden. No recuerdo haber tenido un moratón como aquel, pero lo que hice aquel día fue levantarme muerta de la risa por la torta que me había pegado y seguir dando pedales. Era torpona, qué le íbamos a hacer…

 

Creo que está imagen será que más veces Sara dirá; ¡Qué día aquél!  Su primera vez.

 

El otro momento clave fue unos meses más tarde, en septiembre del 2015, justamente la primera vez que la Vuelta subía a Sotres. Fui con Borja y sus amigos. Viví en primera persona la emoción de ver a ciclistas y más ciclistas aficionados subiendo por aquella carretera tan preciosa, pero a la vez tan puñetera con sus rampas del 19%, unas horas antes de que llegasen los profesionales. Algunos de esos ciclistas eran mujeres y niños, incluso me dio un poco de envidia pensar que eso para mí era demasiado ya. No sabía enganchar una cala, como para ponerme a subir un puerto cómo aquél. Al final llegó la caravana de la Vuelta y a continuación los pros. Yo de aquella poco sabía de Purito, Valverde, Mikel Landa, Nairo Quintana… pero al verlos pasar me dejé contagiar por esa alegría, nervios y emoción del ciclismo. Y nada más terminar la etapa le dije a Borja que yo también quería probar a subirme en una bici de carretera. No pasó ni un mes, y ya tenía mi primera bici, una MMR de aluminio. Regalazo de Borja, ni más ni menos. No hubo discusión. Si al final no me gustaba se vendía. Y sí que la vendimos, ¡pero para comprar otra!

Cómo veis ese “amor a primera vista” crecía y crecía

Todas cuando hemos empezado nos hemos encontrado con momentos de desesperación tras repetir y repetir algo que no conseguimos dominar. 

  • ¿Qué es lo que más te ha costado de controlar?

Al principio, lo más difícil fue lo que a simple vista parecía fácil.

El primer paso fue practicar a subirme en la bici con el sillín a la altura adecuada, teniendo que dar una pedalada para subirme.

En segundo lugar, fue el tema de las calas. Primero me habitué a las de montaña y, cuando ya tenía práctica, a las de carretera, que eran más duras, por lo menos a mi parecer. Todas las caídas que tuve hasta ahora fueron debido a las calas, pero nada grave. También me costó el tema de parar y arrancar en cuesta.

Por otro lado, también me llevó un tiempo ser capaz de mover la bici cuando me pongo de pie. Y una cosa que aún no he logrado, es el tema de soltarme de la bici. Con una mano sí, pero con dos… Los y las hay que en marcha se quitan y ponen el chaleco, cogen comida, el móvil… Yo cojo el bote y gracias.

  • ¿Sólo practicas ciclismo de carretera? ¿Tienes curiosidad por probar alguna otra disciplina?

De momento sólo carretera. En ella me siento segura, después de todo lo que me costó quitar el miedo a caer y coger agilidad. Aunque ahora me empieza a picar el gusanillo por la de montaña, igual este año me animo y pruebo nueva disciplina.

Foto: Coronando el puerto del Marabio (Asturias)

Una cosa que caracteriza a Sara como buena Asturiana es que le gusta escalar, claro, que se le da bastante bien…

  • ¿Qué es lo que te hace sentir la bici?

Para mí salir en bici significa desconexión, superación, diversión y felicidad. Da igual con el plan que vaya, si en modo paseo con parada al café obligatoria o con la grupeta a un ritmo alegre.

Foto: Tomando un café (izquierda) y con la grupeta gallega-astur (derecha)

Además, ahora mismo estoy en una fase en la que después de haber salido con tantos chicos y pasarlo muy bien, me apetece salir con chicas, pues con ellas es diferente. Puedes hablar de cosas que con ellos no hablarías, compartir experiencias, charlar de ropa, alimentación, rutinas, … Y lo más importante, es una buena práctica para hacer amigas ciclistas.

 

Distintas fotos de algunas de mis amigas ciclistas: Yuli, Ana, Arancha, Aida, Belén, Eva, Cova, Ele y Natalia

  • De todas tus aventuras, dime cuál te ha hecho muy feliz y cuál te ha hecho plantearte quizás colgar la bicicleta.

De todas mis aventuras, quizá la más reseñable, en la que más me emocioné, fue cuando hice mi primera marcha cicloturista: la Bilbao – Bilbao. Para mí fue todo un reto, pues nunca había hecho tantos kilómetros y entre tantísima gente.  Recuerdo los nervios previos a la salida, los mensajes recibidos de amigos animándome, la sensación de sentirme como una hormiga entre tanta marabunta, y lo mejor de todo, el saborear cada kilómetro y llegar a meta con una satisfacción personal increíble. Fue una experiencia inolvidable.

Foto: Mi primera marcha cilcloturista, la Bilbao-Bilbao (País Vasco)

Después de eso vinieron otras marchas y muchos viajes al pirineo francés y a Castellón, entre otros. En Castellón conocí a mi amiga Lorena, y allí aprendí que el ciclismo es más que una afición

Fotos: Vacaciones en bici: en Castellón con Lore, Clara, Bego , Kiko y Borja (arriba); y conociendo el Aubisque y Gabarnie (abajo)

Por otro lado, mi peor experiencia sucedió el mismo día que estrené las calas de carretera. En la general de un pueblo nos salió un señor mayor a cruzar la carretera por donde no debía cuando estábamos a poco más de dos metros de él. Borja frenó en el acto. En cambio, yo, que aún no controlaba bien desenganchar las calas, me puse nerviosa, frené lo más que pude para darme tiempo a soltar el pie; pero cuando me di cuenta, el señor me miraba con su bastón mientras me hacía de freno. Los dos caímos. El susto fue muy grande, me temblaban las piernas y me daban ganas de llorar y dejar la bici. Temía haberle roto la cadera o algo.

Al final no nos pasó nada, le pedí disculpas y le pregunté cómo había cruzado así, a sabiendas de que pasábamos nosotros, sin usar el paso de cebra. No supo qué decir y al poco se marchó.

Cuando me tranquilicé, Borja me preguntó: “¿Quieres seguir o damos la vuelta?” Yo le respondí: “No, seguimos”. Hasta hoy.

Sara es sin duda una enamorada del ciclismo y se nota en cada palabra.

a veces no es necesario vivirlo desde pequeña para sentirlo bien profundo.

❤️🚴‍♀️Soy Mujer Ciclista🚴‍♀️❤️

 

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